Sorpresivamente, caminando por el barrio de Caballito me sorprende en mi paso cansino y sin apuro una señora pintorescamente ataviada con su elegante pijama cubierto con un tapado, como el de la canción del María Elena Walsh, largo hasta los pies que se introduce furiosa a un edificio y de igual manera toca el portero eléctrico en el cuarto piso reclamando que dejen de hacer ruido que ella conoce bien sus derechos y si no bajan a atenderla y cesan con las molestias llamará a la policía y hará suspender las obras.
Por supuesto, producto de este inculto y carente de educación de este populismo servil a los fines políticos que envalentona a las masas ignorantes de esta decadente Argentina hicieron caso omiso a los justos reclamos de la Señora quien se encontraba recién operada y necesitaba reposo. Por supuesto al verse en superioridad de fuerzas por el número y la contextura física, cual animal salvaje en manada con su indefensa y solitaria presa, demostrando carencia de razón, se burlaron y volvieron a demostrar la falta de cualquier atisbo de importarles el prójimo volviendo a la carga con los golpes y cualquier disonancia estando seguros que por ser mujer, demostración de machismo absurdo que abusa y golpea en nombre del pene, el incidente no pasaría a mayores pero realmente no sabían a quien se enfrentaban y que la dulce y bella vecina llegaría hasta las últimas consecuencias con tal de poder hacer el reposo que le había ordenado el médico y paralelamente conseguiría un poco de paz y tranquilidad para sus cómodos e inertes vecinos quienes seguían soportando una intranquilidad producto del seudo machismo obrero demostrado por quienes trabajaban en ese departamento aunque habría que hacer una sincera aclaración no todos los obreros que trabajan en la construcción son así pero, lamentablemente, la gran mayoría sí porque están influenciados por la materia y lugar en el que trabajan todo ello unido a su falta de educación y cultura lo que hace un combo perfecto para el desastre que a veces esta coronado por la excesiva ingesta de alcohol.
En cambio, la Señora víctima de esta lamentable situación que, hasta puso en peligro su vida, no es exagerado ya que los que usamos la palabra para defender nuestros derechos estamos desprevenidos a cualquier uso de la fuerza animal de esta clase de gente, por defender sus derechos siendo un ejemplo claro de convicciones democráticas y de los peligros, que corremos, en nuestro querido país, los que hemos elegido ser cultos y educados.
Como, la intensidad del ruido iba en aumento y daba la sensación de que semejante situación era provocada a propósito por los mencionados trabajadores en escarmiento por haberse atrevido a enfrentarlos y, además, ante el peligro que por los exagerados golpes sufriera algún daño en su pared y dándose cuenta que hablar con esta gente no arribaba a solución alguna procedió a dar noticia a la policía de tan inaguantable y peligrosa situación requiriéndole tomen medidas urgentes que sean conducentes a la solución del problema.
Como suele suceder, en estos casos, una vez arribado el personal policial y ante el peligro de sufrir alguna detención que empeore aún más la situación de alguno de ellos si tiene antecedentes penales los valientes operarios del martillo, masa y afines culminan con sus delictivos ruidos y comienzan a trabajar en forma civilizada como reclamaba la Señora de los derechos que entendió el mensaje, claro y funcional, acerca de que no solo hay que reclamarlos, con vehemencia y pasión, sino ejecutar todos los medios que pone a disposición la Ley para efectivizar su cumplimiento y respeto; solo así se lograra mantener la vigencia y operatividad de nuestro sistema legal. Este escritor le dice gracias por ser el ejemplo de defensa de nuestros derechos y además el pijama con el tapado le queda divino esto último es la licencia que me da el hecho de ser el escritor del presente relato.
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